La TV no es el héroe que salvará la educación pública

Ese es el título de un largo mail que transcribo abajo que circula en una lista de estudiantes de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA. Esto se debe a que por lo visto, yo no pude verlo, ayer a la noche América transmitió un informe sobre el estado de la sede Parque Centenario de la facultad. Me parece que lo que dice el estudiante es interesante para ver cómo se piensa desde dentro de la facultad. Es largo, por eso lo divido.

Update, en los comments:

Hola, buscando una nota periodistica sobre mi trabajo, en la que yo era nombrado, busco en google “Diego Salamone” y aparece mi nombre firmando una nota nota que nunca escribí. Soy el único estudiante de comunicación de la UBA que se llama Diego Salamone así que evidentemente alguno busco un nombre en las listas para firmar algo que no se animaba a firmar con nombre y apellido.

No tengo idea de lo que hablan ni Martín Ciccioli ni mi otro yo, solo quería aclarar que si alguien tiene una opinión y viene de la Carrera de Comunicación es hora de que ponga la cara y el nombre y se haga cargo de lo que escribe.

Esa nota por su caracter anónimo, y encima con una firma falsa, carece de toda razón y validez y pasa a ser la expresión de un resentido poco comprometido con sus ideas.

Muchas Gracias y creo que es hora de hacerse cargo de las opiniones, sería un buen ejercicio para la democracia.

Diego Salamone

Un comentario a propósito de la irrupción del programa ‘Fuera de foco’ en la sede Ramos Mejía de la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.

Quienes estudiamos en la UBA sabemos que la semana pasada ha estado signada por paros, movilizaciones y actividades en sintonía con el reclamo docente-estudiantil por el aumento del presupuesto para la Universidad, dignificación de salarios y jubilaciones y derogación de la Ley de Educación Superior.
En este marco, la cátedra Mangone de la materia Comunicación II decidió dictar, previo a su clase teórica, una clase pública en el hall de la sede Ramos Mejía de la Facultad de Ciencias Sociales, con el fin de informar cómo se venía desarrollando la jornada semanal, explicar cuáles eran las reivindicaciones y discutir junto con los alumnos la manera de alinearse conjuntamente en los reclamos.
Fue en medio de esa clase que irrumpieron violentamente unos personajes que no resultaron ser otros que el ex-Tinelli Pablo Granados y el ex-estudiante de la carrera de Ciencias de la Comunicación, Martín Ciccioli, junto sus camarógrafos y productores del, por lo menos para mí y hasta hoy, ignoto programa ‘Fuera de foco’ (América, miércoles a las 23:00). Desconociendo el tema que se estaba discutiendo y sin preocuparse por la suma importancia que revestía, se apropiaron de la palabra a los gritos y comenzaron a reclamar aplausos para los conductores, que por cierto nunca consiguieron. Después de caer en la cuenta del atropello en el que estaban incurriendo tanto el periodista, como el personaje disfrazado con peluca y el resto del equipo, algunos de los allí presentes comenzamos quejarnos de su accionar, informándoles que estaban rompiendo con una clase. Martín Ciccioli, que se vanagloria de su condición de ex-alumno de la carrera, tal vez haya asistido alguna vez a ese tipo de clases, que aunque no se ajustan las pautas convencionales (aula, disposición, asientos, pizarrón, tizas) de todos modos no dejan de ser eso, clases (aunque cierto es que a veces las clases ‘convencionales’ en la UBA tampoco cuentan ni con asientos, ni con pizarrones, ni con tizas). Una vez que terminaron de interrumpirnos con su paupérrimo show, se fueron a recorrer con las cámaras el resto de la sede. Mientras tanto, no sin algo de estupor generalizado, la clase pública volvió a su tema de interés y una vez concluida, los alumnos y el profesor Santiago Gándara nos dimos cita en el aula 101 para continuar entonces con una clase ‘convencional’ y tratar los temas puntuales de la materia Comunicación II.
Adivinen qué. Hacia el final de la clase, cerca de una hora más tarde del primer episodio, volvieron a irrumpir los conductores y las cámaras, ahora al interior del aula y otra vez a los gritos y sin permiso. Esta vez portaban un matafuego y nos informaron que gracias a la gestión de ellos, ahora podíamos sentirnos tranquilos, seguros y contentos, porque iban a dejarlo instalado en uno de los pasillos de la facultad. Esta vez no necesitaron pedir aplausos. Uno de los alumnos -confundiendo al sujeto de peluca con otro ex-Tinelli- dijo: ‘¡Grande Pachu!’ y los aplausos de una parte de la clase no tardaron en llegar. Confundido por la cálida despedida que le otorgaron algunos compañeros, quedé algo descolocado preguntándome si era yo el único ‘ofendido’ por la prepotencia con la que habían violentado no una, sino dos de las clases en las que estuve presente (tal como lo estuvieron también gran parte de los ‘aplaudidores’). Los acertados comentarios del docente una vez que se retiraron las cámaras me hicieron sentir un poco más tranquilo, aunque no pude terminar de digerir el mal trago. Masticando bronca, una vez que finalizó la clase, me iba de la facultad cuando vi en una de las esquinas la camioneta donde los camarógrafos estaban guardando sus equipos. Me acerqué y adentro encontré a la productora del programa y a ambos conductores. Aproveché para desahogarme y les manifesté mi desacuerdo y desagrado con la forma en la que habían actuado para armar su programa. Entre idas y venidas, la respuesta final que obtuve fue: ‘¿Sabías que no tenían matafuegos y ahora tienen? Nos tendrías que agradecer. Mira el programa el miércoles’.
Martín Ciccioli, Pablo Granados y producción: por supuesto sé que en mi facultad no hay matafuegos y que los que hay seguro no están en regla. Todos los alumnos sabemos eso. Sabemos también lo duro que es el piso cuando no encontramos asientos; sabemos también que hay aulas en las que no se puede respirar; sabemos también que las escaleras se derrumban, que se desprende la mampostería de las paredes y sabemos otras tantas cosas más. ¿Quién no sabe las condiciones en las que se cursa en la UBA? Eso lo saben todos. ¿Por qué entonces no hablan mejor de lo que no se sabe? Hablen del ahogo y la crisis presupuestaria. Hablen de la lucha de los docentes por un salario digno. Hablen de los docentes que nos dan clases sin ver un peso. Hablen de la mercantilización de la educación con la Ley de Educación Superior. Hablen de los $320 millones que ‘informan’ como ‘aumento’ del Presupuesto Universitario, cuando en realidad son los mismos $140 millones del año pasado. Hablen de las jubilaciones inmovilizadas. Hay tantas cosas de las que podrían hablar y no lo hacen… Y cuando lo hacen… Bueno, en definitiva a veces no se sabe qué es mejor.
Entre otra de las cosas que sabemos, y en particular los más relacionados a las Ciencias de la Comunicación (aunque sea rudimentariamente por nuestra condición de humildes estudiantes de la carrera) son los mecanismos ideológicos de los medios masivos como el que les da trabajo a ustedes. Eso también lo sabemos. Sabemos entre otras cosas (porque a pesar de todo seguimos estudiando) que se dedican a mostrar un solo lado de las cosas, que desinforman, que distraen la mirada, que intentan naturalizar las desigualdades y que no se cansan de criminalizar a quienes tienen las agallas para luchar por algo de dignidad. Basta recurrir al archivo del canal para el que trabajan, el mismo que va a emitir su programa mañana, para encontrar esto de lo que hablo. Basta saber que las cabezas de su canal son Vila, Manzano, Ávila, Moneta y De Narváez para que esté demás cualquier comentario adicional.
Les agradezco profundamente por su gestión con lo del matafuego y les agradezco por cualquier otra cosa que me pueda haber perdido mientras seguí interesado en mis clases; pero si me animo a hablar y escribir antes de ver el programa es porque estoy seguro que la emisión no será una excepción a los programas cliché que quieren parecer ‘comprometidos’, cuando en realidad siguen respondiendo con su cortoplacismo a una cuidadosa lógica que quiere asegurarse que nada cambie.
Diego Salamone

3 comentarios to “La TV no es el héroe que salvará la educación pública”

  1. martin ciccioli Says:

    hola:
    soy martin ciccioli posta. la verdad es que me dolió mucho tu reacción y la de algunos otros con nuestra presencia. Fuimos un día de paro, habiendo acordado visitar la sede con docentes y centro de estudiantes. más allá de las situaciones de las que fuiste testigo, también entrevistamos docentes, no docentes y encontramos aulas donde se dicta sin luz.
    si molestamos 2 minutos (fue esa la duración de todo el episodio) les pido disculpas. hice esa carrera durante los años de menem y siempre me pareció una facultad descuidada. ahora lo de los matafuegos parece una pelotudez pero resulta que después de cromañón nos dimos cuenta que hay que estar en todos los detalles porque en este país nadie te cuida.
    no se si viste el informe y menos que te pareció. me metí en una par de blogs y nos dan con una caño. no creo ser merecedor de semejante desprecio. nos llamaron de la facu los estudiantes después de ver nuestros informes en los trenes, hospitales y colegios. nos llamaron y fuimos.
    obviamente no todos piensan como vos y con esa gente hicimos el informe.
    nada más para decir. me parece que exageran bastante con la mala onda.
    martin c

  2. Diego Salamone Says:

    Hola, buscando una nota periodistica sobre mi trabajo, en la que yo era nombrado, busco en google “Diego Salamone” y aparece mi nombre firmando una nota nota que nunca escribí. Soy el único estudiante de comunicación de la UBA que se llama Diego Salamone así que evidentemente alguno busco un nombre en las listas para firmar algo que no se animaba a firmar con nombre y apellido.

    No tengo idea de lo que hablan ni Martín Ciccioli ni mi otro yo, solo quería aclarar que si alguien tiene una opinión y viene de la Carrera de Comunicación es hora de que ponga la cara y el nombre y se haga cargo de lo que escribe.

    Esa nota por su caracter anónimo, y encima con una firma falsa, carece de toda razón y validez y pasa a ser la expresión de un resentido poco comprometido con sus ideas.

    Muchas Gracias y creo que es hora de hacerse cargo de las opiniones, sería un buen ejercicio para la democracia.

    Diego Salamone

  3. Diego Augusto Salamone Says:

    Hola.

    Primero me dispongo a responder a Diego Salamone.

    Antes que nada, no sé que te hace pensar que sos el único Diego Salamone de la carrera de Comunicación, pero te comento que estás equivocado. Mi nombre también es Diego Salamone y soy el autor de la nota que mencionás. A propósito de ésta, te comento que nuevamente estás errado, puesto que sí estaba firmada y además (dado que yo no me creo el único Diego Salamone de la galaxia) aclaré mi número de DNI, de libreta universitaria y mi mail. Por suerte, el comentario tuvo bastante difusión, tanto dentro como fuera de la facultad y fue levantado por más de un blog. Tal vez en esa circulación alguien omitió estos datos, pero te aseguro que me hago cargo de lo que escribo y de que lo que se menciona en la nota no carece de razón ni de validez, como te atreviste a sostener.

    Creo que “un buen ejercicio para la democracia” también sería reconocer que estuviste un poco apresurado en tus comentarios.

    En cuanto a tí, Martín. Lamento si te dolió el comentario. Más allá de que creo que la emisión coincidió en gran parte con lo que me animé a sostener antes de su puesta en el aire y que tal vez mis “onda”, como le llamás, pueda parecerte algo “apocalíptica”, la realidad es que aunque el programa hubiese sido 100% positivo, no guardaría coherencia alguna con cómo tu canal y los medios masivos en general, tratan las temáticas sobre la crisis universitaria, la situación de los estudiantes y el reclamo de los profesores y de los trabajadores en su conjunto.

    Está perfecto que muestren el abandono que atravieza nuestra facultad (que nada tiene que envidiarle a la etapa menemista), pero si en el mismo informe tratan a los alumnos de vagos o vándalos y si en notas posteriores se dedican a deslegitimar a quienes intentan cambiar la situación de fondo, tu bondadosa intención pierde todo sentido. Como ya dije, todos o casi todos sabemos lo que implica cursar en al UBA, pero esas condiciones no se arreglan mágicamente cuando “la tele” viene a poner un matafuegos y quiere transformarse en la heroína comprometida.

    Por último, y en relación a lo que mencionás acerca de Cromagnon, lamento también que un periodista de tu calibre haya tenido que esperar a que se incendie nuevamente un local repleto de jóvenes para tomar cartas en el asunto. De todos modos no te culpo. A todos nos pasa. Tal vez es un karma de los argentinos, que no abrimos los ojos sino hasta que las tragedias nos escupen en la cara o hasta que nos damos cuenta que tocan el bolsillo. En una de esas es que vemos demasiada televisión.

    Saludos,

    Diego A. Salamone.

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